Durante la ceremonia de los premios Maestros que Inspiran 2025, vivimos un momento especialmente emotivo: los docentes del programa Aprendamos Todos a Leer (ATAL) entregaron un reconocimiento sorpresa a nuestro gerente Pablo Jaramillo, como muestra de gratitud por su visión, compromiso y apoyo constante a la transformación educativa de Manizales.

En nombre de todos los maestros de ATAL, Isabel Carmona, docente de la ENAE, tomó la palabra para expresar aquello que muchas veces no se dice, pero se siente profundamente: gracias.

El mensaje central fue: «Gracias por creer en la educación como la llave para abrir futuros, por impulsar metodologías que llegan —de verdad— al aula, por confiar en la vocación de los maestros y por hacer posible que miles de niños desarrollen la habilidad que cambia para siempre sus caminos: leer y escribir«.

El reconocimiento también fue un mensaje cargado de cariño ante los nuevos retos profesionales que nuestro gerente Pablo emprenderá. Los maestros le desearon éxito y celebraron el legado que deja en cada escuela, cada docente y cada niño que hoy puede leer el mundo con más claridad.
“Gracias por sembrar con nosotros la semilla más poderosa: la palabra”.

Aquí, el discurso completo:

Señor Pablo Jaramillo, miembros de la Fundación Luker, aliados y directivos presentes.

Hoy, ante todos mis colegas aquí reunidos en «Maestros que Inspiran,» quiero tomarme un momento, en nombre de cada docente del programa «Aprendamos Todos a Leer», para expresar una palabra sencilla, pero cargada de significado: ¡Gracias!

Cuando hablamos de enseñar a leer y escribir, hablamos de una misión titánica, un compromiso que exige recursos, visión y, sobre todo, creer. Creer que cada niño en Manizales merece tener las herramientas para conquistar su futuro.

Usted, con el invaluable apoyo de la Fundación Luker y de la secretaría de educación, han sido mucho más que un aliado; han sido el pilar que sostiene este puente vital. Gracias a sus aportes, las metodologías no se quedaron en teoría, sino que llegaron al aula. Gracias a su visión, el compromiso con la calidad se convirtió en una realidad diaria para nuestros estudiantes y para nosotros.

El impacto de su apoyo no solo se mide con cifras, sino en las miradas, en los niños que con facilidad desarrollan un código, pero también en aquellos que con condiciones cognitivas diferentes logran avances pequeños, pero importantes. 

El impacto también se mide en la alegría desbordante de un niño que, por fin, puede leer un cartel, descifrar un cuento, o escribirle una carta a su mamá. Ustedes han financiado la luz que ilumina la mente de nuestros niños.

La lectoescritura es la base de toda equidad y oportunidad, y la Fundación Luker ha demostrado un compromiso inquebrantable con esta causa.

Sabemos que sus caminos profesionales están tomando nuevos rumbos, llenos de desafíos y oportunidades. Queremos desearle, desde el corazón de cada aula y cada libro abierto, el mayor de los éxitos en sus nuevos proyectos. Que la visión y el liderazgo que aportaron a esta misión sigan cosechando frutos en todos los ámbitos que emprenda.

Nos llevamos su legado de compromiso con la niñez de Manizales…

Gracias por confiar en el potencial de nuestros niños. Gracias por creer en la vocación de nosotros como maestros. Y gracias por sembrar, junto a nosotros, la semilla más poderosa de todas: la palabra.

¡Que este compromiso compartido siga transformando a Manizales!