Recientemente tuvimos la oportunidad de participar en el taller Caja de Herramientas, un laboratorio pedagógico pensado para fortalecer nuestras capacidades humanas y técnicas a la hora de relacionarnos con los territorios y las comunidades con las que trabajamos todos los días.
Más que un espacio de formación tradicional, este taller nos invitó a detenernos, conversar y repensar la manera en la que observamos, escuchamos y construimos con otros. Abordamos temas relacionados con la comunicación, la mediación, el reconocimiento de sesgos, el trabajo colaborativo y las metodologías para acercarnos a las realidades de los territorios desde una mirada más sensible y colectiva.
A través de diferentes ejercicios y conversaciones, reflexionamos sobre la importancia de:
- Fortalecer redes de colaboración para generar mayor impacto social.
- Agudizar la mirada frente a las dinámicas y realidades de las comunidades.
- Habitar el contacto desde la escucha y la empatía.
- Activar conversaciones que conecten con públicos diversos.
Uno de los momentos más significativos del proceso se vivió en la jornada de cierre, cuando como equipo participamos en un grafitour en el barrio Solferino. Allí tuvimos la oportunidad de acercarnos, desde otra mirada, a las historias, capacidades y transformaciones que se construyen en el territorio.
Conocimos espacios que reconstruyen la memoria histórica de la comunidad a través del arte urbano y escuchamos a jóvenes que han encontrado en las expresiones artísticas una manera de narrar sus experiencias, resignificar su entorno y construir nuevas oportunidades.
Esta experiencia nos permitió comprender, una vez más, que las comunidades no son únicamente participantes de los procesos que acompañamos, sino coequiperas fundamentales en la construcción de iniciativas de desarrollo territorial. Sus conocimientos, historias y capacidades enriquecen profundamente nuestro trabajo.