Como parte del voluntariado corporativo que estamos construyendo en Fundación Luker, visitamos los hogares San Judas Tadeo y San Francisco de Asís, donde tuvimos la oportunidad de compartir con adultos mayores y, por un momento, simplemente estar allí para ellos.
Conversamos, escuchamos sus historias y conocimos de cerca cómo vivieron el sismo y todo lo que ha significado para ellos después de lo ocurrido. Algunas historias nos conmovieron, otras nos hicieron sonreír, pero todas nos recordaron que escuchar también es una forma de acompañar.
Durante la jornada contamos con el acompañamiento de una profesional que nos guio en ejercicios de meditación, manejo de la ansiedad y conexión con el presente, herramientas que nos ayudaron a hacer una pausa, respirar y darle espacio a lo que estamos sintiendo.
Compartimos un chocolate, pintamos mandalas, conversamos y nos reímos. Pequeños momentos que terminaron convirtiéndose en grandes espacios de encuentro.
Nos llevamos mucho más que la experiencia de una visita. Nos llevamos sus historias, sus sonrisas y la certeza de que a veces no necesitamos tener todas las respuestas para ayudar; basta con acercarnos, escuchar y hacerles saber que no están solos.

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